Trabajadores despedidos de Fate, junto a empleados de Lustra, Max, Giorgalos y organizaciones sociales de izquierda, cortan totalmente la Avenida 9 de Julio a la altura de Diagonal Norte y Corrientes, en sentido hacia Retiro, con alrededor de 200 a 250 manifestantes que descendieron sorpresivamente de la Plaza de la República.
El corte genera un caos vial en hora pico de un viernes: Avenida Corrientes totalmente cerrada, Carlos Pellegrini bloqueada, ausencia inicial de personal de tránsito y maniobras peligrosas de vehículos que esquivan a los manifestantes, aunque el Metrobús permanece habilitado en ambos sentidos.
En paralelo, persiste el corte casi total en Panamericana a la altura de Uruguay por los mismos trabajadores de Fate, dejando solo un carril libre, con impacto que triplica los 900 puestos directos perdidos al incluir terciarizados, proveedores y cadena productiva de la empresa con 80 años de historia.
La policía de la Ciudad despliega infantería con chalecos y cascos, formando cordones en Carlos Pellegrini para despejar carriles, mientras carros de asalto, camión hidrante y bomberos esperan en las inmediaciones; no había protocolo represivo inicial por la sorpresa del corte no anunciado.