La Policía de la Ciudad mantiene un corralito en Avenida de Mayo desde Salta hasta el Congreso para 200 a 250 manifestantes de izquierda que protestan contra la reforma laboral y el cierre de la fábrica FATE. Tras corridas iniciales en el Obelisco con postas de goma, gas pimienta e hidrante, Nicolás del Caño negoció para permitir la ocupación delimitada.
Miriam Bregman declaró que los trabajadores no se detendrán por represión, criticando al gobierno. Los manifestantes avanzan ahora por Rivadavia hacia el Congreso vallado, con policía de Infantería formando cordones y embudos para dirigirlos a la vereda y evitar desbordes. El grueso se concentra en Virrey Ceballos, cortando Avenida de Mayo, mientras un grupo menor llega a metros del vallado frente al Palacio Legislativo.
El Congreso está completamente cercado por vallas desde temprano, con operativo mixto de Policía Federal adentro y de la Ciudad afuera, ante la sesión del Senado que ratificará la reforma laboral modificada en Diputados y tratará la ley de penal juvenil. Los manifestantes se ubican pegados a las vallas en Rivadavia y Entre Ríos, sin incidentes por ahora, aunque negocios bajan persianas preventivamente.
Periodistas en móviles y motocamp cubren desde múltiples ángulos el avance desde Obelisco. La plaza aún no está llena, y el dispositivo impide accesos peatonales directos, desviando el tránsito por calles paralelas como Alsina y Perón.