La Policía de la Ciudad mantiene un corralito en Avenida de Mayo desde Salta hasta el Congreso para 200 a 250 manifestantes de izquierda que protestan contra la reforma laboral y el cierre de la fábrica FATE. Tras corridas iniciales en el Obelisco con postas de goma, gas pimienta e hidrante, Nicolás del Caño negoció para permitir la ocupación delimitada.
Miriam Bregman declaró que los trabajadores no se detendrán por represión, criticando la reforma que abarata despidos y simboliza cierres fabriles, además de la ley de glaciares para minería. Bregman señaló descontento social y caída en encuestas de Javier Milei, acusando al gobierno de descolgado de la realidad.
Ahora, el grupo avanza escoltado por infantería policial hacia el Congreso, implementando protocolo antipiquetes con coordinación federal. Reportero Alan Ferraro informa desde a 100 metros de la plaza, describiendo cómo la policía forma un efecto embudo para dirigirlos a la vereda de Rivadavia, evitando interrupciones al tránsito.
Otros manifestantes del sindicato químico se ubican en la vereda. La policía refuerza efectivos para evitar desbordes previos y cruza cordones para empujar a los protestantes fuera de la calle, sin fricción reportada hasta el momento frente al Congreso.
Trabajadores del Garrahan atienden heridos en posta de salud. La manifestación dura una hora y cuarenta y cinco minutos, confluirá con pasacalles del Partido Obrero.