La Policía de la Ciudad mantiene un corralito en Avenida de Mayo desde Salta hasta el Congreso para 200 a 250 manifestantes de izquierda que protestan contra la reforma laboral y el cierre de la fábrica FATE. Tras corridas en el Obelisco con postas de goma, gas pimienta e hidrante, Nicolás del Caño negoció para permitir la ocupación delimitada en Avenida Rivadavia a metros de Entre Ríos.
Miriam Bregman declaró que los trabajadores no se detendrán por represión, criticando al gobierno. Grupos de izquierda ocupan Rivadavia mientras otros se ubican en Solís e Hipólito Yrigoyen. Se esperan columnas de juzgados, sindicatos de CTA y ATE, aunque no todos de CGT, ensamblándose el rechazo a FATE con la oposición a la reforma laboral en sesión del Senado.
El vallado circular rodea el Congreso de extremo a extremo en calles como Rivadavia-Callao, Hipólito Yrigoyen-Solís, Entre Ríos-Alcina y otras, impidiendo accesos y obligando desvíos por Alcina, Perón o Mitre. Obelisco y Avenida 9 de Julio están liberados al tránsito, con metrobús circulando normalmente, pero persisten demoras masivas en accesos al centro porteño y kilómetro cero.
La situación es dinámica con posibles más desvíos cerca del Congreso, donde el perímetro habilitado contiene a los manifestantes preventivamente.