Estados Unidos e Irán mantienen negociaciones críticas en Ginebra sobre el futuro del programa nuclear iraní, que continuarán la próxima semana, mientras Washington completa el mayor despliegue militar en Medio Oriente desde la invasión a Irak en 2003.
El despliegue incluye dos portaaviones con grupos de ataque como el Gerald Ford y el Lincoln, submarinos nucleares, destructores y decenas de aviones de combate en bases regionales, listos para actuar. Esto se da tras la guerra aérea de 12 días en junio de 2025, cuando bombarderos B-2 estadounidenses atacaron instalaciones nucleares en Fordow, Natanz e Isfahan junto a Israel, deteriorando pero no eliminando las capacidades iraníes, como confirmaron las actuales charlas.
Los enviados de la Casa Blanca, Steve Witkoff y Charles Kushner, lideran el diálogo centrado en limitar el enriquecimiento de uranio al 5% para fines civiles, sorprendiendo a Teherán con posibles concesiones simbólicas a cambio de renunciar a armas nucleares. Inicialmente, EEUU exigía fin total al programa nuclear, desactivación de misiles y cese de apoyo a grupos como Hutíes en Yemen y Hezbollah en Líbano, pero ahora parece flexible.
Sin embargo, el Departamento del Tesoro impuso nuevas sanciones esta semana contra redes de comercialización de petróleo iraní. El presidente Donald Trump respalda esta presión dual diplomática-militar. El informe especial muestra las fuerzas alrededor de Irán y anuncia entrevista con el experto Pablo Gota sobre el desenlace incierto.