La senadora Patricia Bullrich defiende con vehemencia la reforma laboral en el Senado, arremetiendo contra las rigideces que, según ella, destruyeron el empleo formal y empujaron a 5.200.000 trabajadores al negro de un total de 13.400.000 ocupados, mientras la mitad restante cobra en negro o en esquemas grises para sobrevivir.
En medio de interrupciones y gritos de la oposición que la tildó de "ley gorila" por supuestamente robar a jubilados, Bullrich rebate que el sistema anterior fue una estafa moral: la afiliación sindical cayó del 85% al 7%, los sindicatos se enriquecieron con cuotas mientras los paros generales solo contra gobiernos no peronistas arruinaban a monotributistas y trabajadores informales que ganan la mitad, apenas 540.000 pesos contra 1.150.000 de los registrados.
Critica duramente a gobiernos peronistas como el de Alberto Fernández y Eduardo Duhalde, donde no hubo paros pese a la crisis, y denuncia provincias feudales como Formosa sin empresas privadas, juicios millonarios como los 380 millones en Jujuy o 2.500 millones de AySA que pagan todos los argentinos, y 166 bloqueos frenados el año pasado.
Bullrich insiste en que más rigidez generó más informalidad, menos empleo privado y más público, exigiendo seguridad jurídica, menos impuestos y normas modernas para crear trabajo real, no aventuras imposibles de despidos ni conflictos permanentes que benefician solo a estructuras políticas sindicales.
El debate muestra tensión extrema con insultos cruzados, silencio exigido por la presidencia y opositores como Sergio Massa interrumpiendo, mientras La Libertad Avanza impone su visión contra una oposición minoritaria que denuncia destrucción de 294.384 puestos, industrias al 53,8% y jubilaciones de 150.000 pesos semanales bajo la línea de indigencia de 630.000.