Patricia Bullrich defiende la modernización laboral en el Senado, argumentando que el sistema anterior destruyó el empleo al empujar a millones de trabajadores a la informalidad. Afirma que la doble indemnización y leyes rígidas no protegieron a nadie, sino que llevaron a una caída de la afiliación sindical del 85% al 7%, consolidando una estructura político-sindical que benefició a dirigentes pero abandonó a los laburantes.
Bullrich critica los paros generales contra gobiernos no peronistas, recordando que durante Alberto Fernández no hubo ninguno y que a Duhalde se suspendió "por lluvia". Denuncia que en provincias como Formosa de Mayans no cierran empresas porque no existen, todo es empleo público feudal, y que juicios millonarios como el de AySA de 2.500 millones lo pagan todos los argentinos.
La senadora enfatiza que se crea empleo protegiendo empresas, bajando impuestos laborales, dando seguridad jurídica y adaptando normas al mundo actual, no al de 1930. Revela datos: 13.4 millones trabajan, 5.2 en negro (casi 4 de 10), y un registrado gana el doble que un informal (1.150.000 vs 540.000 pesos), llamándolo la mayor injusticia social.
Ante interrupciones opositoras, incluida una alusión a helicópteros, la presidencia pide silencio para que hable Bullrich, quien acusa al kirchnerismo de espionaje y trampas como partir el bloque para el Consejo de la Magistratura. El panel previo tildó el discurso de Mayans de desesperado, pobre intelectualmente y desconectado, llamando "robo" a la negociación política oficialista.
Bullrich concluye que quieren democratizar el trabajo, dar libertad a los laburantes y terminar con la conflictividad permanente de sindicatos ricos y trabajadores pobres.