La ministra Patricia Bullrich continúa su defensa de la reforma laboral en el Senado, argumentando que brinda certeza y previsibilidad a trabajadores y empresas en un país que necesita más empleo formal.
Desmonta mitos como que la doble indemnización, leyes rígidas y ultraactividad protegían a los trabajadores, afirmando que en realidad los empujaron a la informalidad y destruyeron el sistema sindical, con la afiliación cayendo del 85% al 7%.
Califica el modelo anterior de fracaso total y estafa moral, donde odiar al empresario y destruir empleo se presentaba como defensa de derechos, mientras los sindicatos mantenían estructuras con cuotas cada vez menos solidarias.
El locutor anuncia que en minutos se votará la reforma, marcando el fin de uno de los últimos discursos sobre el tema.