La empresa láctea Arza en Córdoba cerró su planta tras fracasar el proceso preventivo de crisis, dejando en la calle a 400 trabajadores y desguazando máquinas irreemplazables. Marcas icónicas como Jimmy y Sancor desaparecen en medio de la crisis industrial por la caída abrupta del consumo interno, que obliga a vender equipos como chatarra pese a recientes inversiones.
Pablo Villano, presidente de APIME, relató el incendio en la fábrica Lácteo de la Familia el 27 de diciembre, que quemó la sala de elaboración y dejó a 150 empleados en riesgo. Intentaron obtener asistencia de bancos oficiales y privados, pero las tasas del 40% son impagables con la economía actual, haciendo que las empresas trabajen para los bancos.
Villano criticó declaraciones de empresarios como Mario Grinman de la Cámara de Comercio y Weiss de la Cámara de Construcción, que aceptan que algunos queden en el camino. Insistió en que el Estado debe asistir a pymes que quieren seguir, con programas de reconversión para eficiencia, mercado interno y exportación.
Las pymes son proactivas y optimistas, buscan garantizar mercadería para acceder a créditos accesibles, pero necesitan condiciones gubernamentales. Competir en exportaciones requiere bajar costos altos en dólares, mientras el mercado interno debe reactivarse para sobrevivir.