La tercera ronda de negociaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán en Ginebra concluyó con un avance parcial, evitando una ruptura inminente y postergando tensiones para la próxima semana.
EE.UU. exigió a Irán desmantelar sitios nucleares clave como Fordow, Natanz e Isfahan, cero enriquecimiento o máximo nivel médico bajo, y transferir uranio al 60% fuera del país, pero Irán rechazó y pidió mantener su stock, derecho al enriquecimiento pacífico y levantamiento total de sanciones.
El mediador, canciller de Omán Badr al-Busaydi, calificó el resultado de significativo, pese a que no hubo concesiones concretas, y ambos lados lo vieron positivo por evitar la guerra.
Analista Gustavo Mura destacó la diplomacia triunfando por ahora, con EE.UU. dando tiempo a Irán hasta el lunes, ante despliegue militar masivo con portaaviones, F-22 y misiles listos para atacar plantas nucleares específicas.
La probabilidad de guerra este fin de semana es baja, pero persiste la amenaza si no hay avances.