María Sol Romero, la estafadora de 29 años conocida como la de las mil caras, continuó sus engaños al aprovecharse de una amiga dueña de un centro de estética, donde la contrató como recepcionista y vendedora de tratamientos de depilación láser.
La amiga descubrió robos en la recaudación en efectivo y discrepancias en los montos de la máquina láser alquilada, ya que los números no cuadraban con el rendimiento del equipo y la cantidad de clientes. Romero llevaba una contabilidad paralela en una carpetita propia, manipulando la agenda para que clientes pagaran en efectivo y quedarse con el dinero sin control.
El periodista Nacho González Prieto explicó que esta era una maniobra fácil para ella como recepcionista, generando ganancias impresionantes. Finalmente, cuestionó si con tantas estafas, incluyendo fingir ser azafata, enferma terminal y usar billeteras virtuales, Romero enfrentará una pena severa.
El delito de estafa del artículo 172 del Código Penal prevé de un mes a seis años de prisión, pero el relator dudó que supere los tres años por falta de agravantes fuertes, permitiendo que salga con pena mínima pese a engañar a amigos, vecinos y familiares con montos desde 10 mil pesos hasta 20 mil dólares.
La conductora mostró incredulidad ante la posibilidad de una condena leve.