Los activistas de Greenpeace accedieron a solo 100 metros de la entrada principal del Congreso colgando 12 inodoros y una pancarta, trepando hasta la escalinata por donde ingresará el presidente Javier Milei el domingo. Llegaron a las 6:35 en una camioneta Ford F100 blanca y tardaron unos 35 minutos en instalar todo sin oposición.
Una foto reveladora muestra a un guardia de seguridad del Senado desconcertado mirando de lado sin actuar, mientras otros guardias tampoco reaccionaron. Fuentes del Senado sospechan que Greenpeace conocía el horario exacto del cambio de guardia, momento en que la Policía Federal tampoco estaba en la esquina habitual.
La falta de reacción generó un pase de facturas entre la Policía Federal, dependiente del Ministerio de Seguridad, y la seguridad del Senado a cargo de Claudio Gallardo, figura polémica acusada de espionaje interno. Panelistas destacan que en 35 minutos pudo pasar cualquier cosa grave, pero afortunadamente fue pacífico.
Autoridades del Senado y el Ejecutivo expresan preocupación por la vulnerabilidad expuesta antes del evento presidencial, con posibles movimientos para responsabilizar a alguien en la cúpula.