Los ríos, la fuerza erosiva más potente del planeta, desgastan la roca a un ritmo de 1 a 2 centímetros anuales, transformando constantemente el paisaje. A pesar de la aparente hostilidad, los vencejos de cascada anidan en las grietas de las cataratas.
Estas aves se lanzan en picada a través de las caídas de agua a más de 100 km/h, comiendo insectos en vuelo. Su especialización en el medio aéreo les permite maniobrar hábilmente para capturar su alimento.