Debido a las fuertes lluvias en el sur de Brasil, el río Iguazú se desbordó, provocando el cierre completo de la Garganta del Diablo en las Cataratas del Iguazú del lado argentino.
El Parque Nacional advirtió sobre la crecida desde el miércoles y cerró el acceso el jueves. Si bien el lado brasileño de Foz de Iguazú permanece abierto, el acceso argentino está restringido.
Las autoridades estiman que la reapertura podría darse en aproximadamente dos semanas, dependiendo de la evolución del fenómeno climático.