La crecida del río Iguazú ha provocado el cierre temporal de la Garganta del Diablo y la prohibición de paseos en bote. El parque y el tren continúan operativos, pero la atracción principal permanece inaccesible.
Se espera una crecida similar en el río Paraná. Las autoridades deberán evaluar los daños en la estructura de la pasarela una vez que baje el nivel del agua, ya que en ocasiones anteriores la fuerza del río la ha arrastrado.