Se relata el caso de Alejandra de Once, quien experimentó la separación de su pareja debido a la interferencia de una tercera persona que realizó un trabajo energético para romper la relación.
La intervención externa provocó discusiones y la eventual desaparición de la relación, bloqueando los proyectos y deseos de la pareja. Se sugiere que la envidia y la intervención de terceros pueden ser causas de estas rupturas.
Se menciona la complejidad de estos casos, indicando que a veces se requiere de trabajos específicos para cortar influencias negativas y proteger relaciones, especialmente cuando hay envidia o intereses económicos de por medio.