El reportaje sobre la Hacienda Nápoles, antigua propiedad del narcotraficante Pablo Escobar, revela la existencia de un museo memorial dedicado a las víctimas de sus atentados. El lugar, que fue el centro de operaciones del Cartel de Medellín, busca ahora servir como un espacio para el "ejercicio de la memoria" y evitar que se repitan actos de terror similares.
Se exhiben vehículos utilizados por el cartel, así como imágenes de líderes como Escobar y sus hermanos. El museo también documenta los violentos atentados perpetrados por Escobar, incluyendo el bombardeo a un avión de Avianca con el objetivo de asesinar a un candidato presidencial. Se presentan recortes de diarios de la época que reflejan el horror vivido en Colombia.
La fachada de la hacienda, con una avioneta simulada, recuerda la ostentación y el poder de Escobar. El reportaje subraya que, lejos de ser un héroe, Escobar fue un hombre que sembró el terror, y el museo busca mantener viva la memoria de sus crímenes para las futuras generaciones.