El segmento se adentra en la transformación de la Hacienda Nápoles, antigua propiedad de Pablo Escobar, en un parque temático y de atracciones en Colombia. Se destaca que el predio, que abarca más de 3.000 metros cuadrados, ha pasado de ser un símbolo del narcotráfico a un destino turístico que atrae a un millón de visitantes anuales.
Se presenta la Hacienda Nápoles como un lugar que combina naturaleza y atracciones de parque de diversiones, mencionando la presencia de hipopótamos, descendientes de los animales exóticos que Escobar trajo al lugar, y que ahora representan una plaga en debate por su posible eutanasia. El reportaje también aborda la faceta de "ejercicio de la memoria" del lugar, con un museo que recuerda a las víctimas de Escobar y busca contrarrestar la posible "santificación" de su figura.
Se detalla la historia de la pista de aterrizaje privada de Escobar, utilizada para evadir a la justicia y traficar drogas, y se compara el parque actual, considerado el "Disney colombiano", con el pasado de terror asociado al narcotraficante. La narrativa subraya la dualidad del sitio: un centro de entretenimiento familiar y un recordatorio de los horrores del pasado.