El barrio Los Olivos en Medellín fue el lugar donde Pablo Escobar encontró su fin el 2 de diciembre de 1996, concluyendo una historia de violencia y narcotráfico.
Tras una extensa comunicación con su familia, Escobar fue localizado por las fuerzas de seguridad en una casa de esta zona residencial. Intentó escapar por la parte trasera, pero fue abatido en un enfrentamiento final.
Este evento marcó el fin del hombre más poderoso del Cartel de Medellín, quien impuso su terror durante años. La casa donde se escondió ha sido refaccionada, pero el lugar donde fue abatido se mantiene como un hito histórico.