La falta de sue\u00f1o y la cultura del trabajo extremo, ejemplificada por la primera ministra de Jap\u00f3n que duerme pocas horas, tienen graves consecuencias para la salud f\u00edsica y mental. Las neurociencias advierten sobre el impacto negativo de dormir menos de siete horas diarias.
Dormir poco afecta el juicio, la planificaci\u00f3n, aumenta la impulsividad y la sensibilidad emocional, adem\u00e1s de dificultar el aprendizaje y debilitar el sistema inmunol\u00f3gico. El cuerpo y el cerebro necesitan el descanso para funciones reparadoras esenciales.
Durante el sue\u00f1o, el cerebro se repone energ\u00eda y el sistema cardiovascular se regula. Dormir adecuadamente es crucial para prevenir enfermedades metab\u00f3licas, cardiovasculares y reducir el riesgo de c\u00e1ncer. La neur\u00f3loga Mar\u00eda Celia Darayos enfatiza la importancia de priorizar el descanso para el bienestar general.