El presidente Donald Trump amenazó a los rebeldes hutíes de Yemen con un "gran castigo militar" tras los ataques con misiles y drones contra dos petroleros saudíes en el Mar Rojo.
Trump responsabilizó a Irán por los ataques, calificando a los hutíes como su "apoderado". El incidente abre un nuevo frente en la guerra y aumenta la preocupación por el suministro mundial de petróleo y gas.
Los hutíes controlan el estrecho de Bab el-Mandeb, vital para el comercio marítimo hacia Europa. El ataque se suma a las tensiones previas en el Estrecho de Hormuz, por donde transita una parte significativa del comercio global de hidrocarburos.