El ataque al petrolero saudí se produjo en el estrecho de Bab-el-Mandeb, que conecta el Mar Rojo con el Golfo de Adén, una ruta crucial para la exportación de petróleo saudita hacia Europa.
Se diferencia esta zona del Estrecho de Ormuz, controlado por Irán, y se explica que los hutíes, con apoyo iraní, buscan ejercer presión sobre Estados Unidos y sus aliados mediante el control de esta estratégica vía marítima.