La ciudad siciliana de Agrigento sufre una severa escasez de agua debido a la intensa ola de calor veraniego. Los residentes dependen de fuentes públicas y racionamientos, recibiendo agua de la red solo cada pocos días. Empresas y hoteles recurren a cisternas privadas y camiones cisterna para satisfacer sus necesidades básicas.
Las temperaturas han superado los 43 grados, provocando una sequía persistente y aumentando el riesgo de incendios. A esto se suma un problema de infraestructura de larga data: entre el 60% y el 70% del agua se pierde en el sistema de acueductos debido a fugas y roturas de tuberías antes de llegar a los consumidores.