Se expone una presunta campaña de desinformación originada en Rusia, denominada "La Compañía", con el objetivo de generar inestabilidad en Occidente. Esta operación, manejada desde Bolivia para el mercado hispanohablante y con ramificaciones en África y Europa, busca manipular la opinión pública a través de noticias falsas y contenido divisivo.
La campaña se articula en capas: primero, la viralización en redes sociales con cuentas anónimas y bots; segundo, la réplica por parte de medios de comunicación reconocidos en Occidente (como el New York Post, Daily Mail, The Telegraph) que publican editoriales críticos; y tercero, la amplificación por parte de figuras culturales y deportivas. Se sugiere que Argentina, al ser un líder de opinión en el mercado hispanohablante y estar alineada con Estados Unidos e Israel, se convirtió en un objetivo estratégico para Rusia.
Se menciona que la falta de regulación en Argentina sobre calumnia e injuria facilita la propagación de estas campañas. La inteligencia artificial también juega un rol en la creación de videos falsos y en la distorsión de contenidos para alimentar el sesgo de confirmación. El objetivo final sería controlar líderes de opinión y desestabilizar países alineados con Occidente.