La administración Trump está dispuesta a ejercer mayor presión militar contra Irán, incluyendo posibles ataques a instalaciones nucleares y energéticas. El presidente Donald Trump ha sido enfático en su determinación.
Se evalúan planes de inteligencia que cuestionan la efectividad de solo bombardeos aéreos y bloqueos. La posibilidad de una intervención militar más directa, excluyendo tropas terrestres, está sobre la mesa.
La escalada de tensiones en Medio Oriente, con ataques y contraataques, podría tener dramáticos impactos económicos y energéticos a nivel global.