Se enfatiza la importancia de la balanza como guía principal para determinar si las porciones y el plan alimentario están funcionando correctamente. Si la balanza indica un buen peso, significa que las porciones son adecuadas.
Se introduce un "truquito" visual: usar un plato más chico que esté rebosante de comida puede generar la sensación de abundancia y saciedad, evitando la de "no comí nada". Esta estrategia busca engañar al ojo y a la mente para mejorar la percepción de la ingesta y evitar la sensación de privación.