Un debate se generó sobre la permanencia de profesionales extranjeros en Argentina y la obligación de pago si deciden irse del país tras formarse en universidades públicas.
Se planteó la idea de que, si bien es positivo que los mejores profesionales trabajen en el país sin importar su nacionalidad, aquellos que elijan emigrar tras recibir formación y inversión de la universidad deberían compensar económicamente esa inversión.