Se destaca el considerable operativo de seguridad en la zona del Congreso, con un estimado de mil efectivos policiales entre Gendarmería, Prefectura y Policía Federal.
Se cuestiona la desproporción del despliegue policial, comparándolo con el de un clásico de fútbol de alto riesgo, y se sugiere que es excesivo para una manifestación de jubilados.
Se debate si entre los manifestantes hay "barra bravas" o si realmente son jubilados, con algunos testimonios que afirman ser jubilados y no poder ser "barra bravas" por su edad.
Un jubilado expresa que el gobierno "odia a todos" y que la situación es desesperante, necesitando al menos un millón doscientos mil pesos para vivir dignamente.