Se critica la estrategia del gobierno actual, que parece enfocada en beneficiar a empresas y sectores específicos en lugar de mejorar la situación general de la población. Se argumenta que las medidas implementadas otorgan grandes beneficios a multinacionales y empresas a través del RIGI y el Superrigi, generando una considerable evasión fiscal.
Estos beneficios se concentran en tres sectores que no necesariamente impulsan el empleo. La falta de promoción de proveedores locales y la importación de bienes y servicios agravan el panorama, resultando en una pérdida de recaudación fiscal y escasos beneficios para la economía en general.