Se abordó un principio fundamental de la psicología: la creencia del paciente como motor de la realidad. Tony Camo explicó que si una persona cree firmemente en algo, especialmente en el contexto de una terapia o técnica, esa creencia puede materializar los resultados esperados.
Se ilustró con el ejemplo de alguien que se sube a una mesa por una gallina, donde la creencia en la acción, por absurda que parezca, la convierte en real para el individuo. Esto subraya el poder de la sugestión y la persuasión en los procesos de cambio.
Camo invitó a creer en su técnica, advirtiendo que si se logra, la transformación puede ser tan profunda que la persona "se va a volver loca" de la felicidad o de los resultados obtenidos. La clave reside en la convicción y la entrega al proceso.