Se destaca la dura realidad de La Matera, donde muchos jóvenes tienen un pasado delictivo y han perdido amigos a causa de la violencia y la adicción. El testimonio anterior es el de un joven que logró recuperarse y hoy trabaja, pero se señala que estos casos son minoría.
El barrio está dominado por bandas que venden pasta base, generando adicciones muy difíciles de superar, y la violencia es una constante, con tiroteos por el control de territorios.