Se continúa con la narrativa de que los jugadores, incluido Messi, habrían sido instruidos por Macri para "jugar para atrás" en la final del Mundial. Se ironiza sobre la supuesta obediencia de los jugadores a tal orden.
Se menciona la versión de que la AFA cree que Macri pudo haber influido en una supuesta amenaza de la FIFA hacia los jugadores, quienes se habrían asustado.
Se critica la idea de que los jugadores habrían aceptado perder un Mundial por órdenes externas, desestimando la complejidad del evento y la preparación de los equipos.