Se expresó indignación por el trato recibido por los jugadores, a quienes se considera representantes genuinos del país que "transpiraron y dejaron todo" por la felicidad de la gente. Se contrastó esta entrega con la actitud de Milei, a quien se tildó de inhumano y de haber "vendido humo al pueblo".
Se enfatizó que el dolor de la derrota no es solo deportivo, sino también por lo que se le hizo a figuras como Messi y a jugadores con historias difíciles. La crítica a Milei se centró en su supuesta contradicción entre sus promesas y sus acciones.