Se presentan datos de encuestas que sugieren que Argentina es uno de los países menos racistas del mundo, con solo un 2% de la población manifestando molestia por tener vecinos de otra raza.
Se contrasta esta cifra con la de España (13%) y Estados Unidos (12%), destacando la apertura del país a los inmigrantes. Se menciona que los extranjeros que residen en Argentina conocen la hospitalidad del país, citando el caso de los pueblos peruano, boliviano y paraguayo como ejemplo de buena recepción.
Se argumenta que la narrativa de un Argentina racista es una campaña de desinformación internacional que ignora la realidad de la convivencia y la inmigración en el país. Se critica a figuras como Samuel L. Jackson por realizar tales acusaciones sin conocer la realidad argentina.