La producción de sake en Japón está intrínsecamente ligada a la calidad del agua. A pesar de que el arroz puede ser transportado, la elaboración del sake se concentra en regiones con fuentes de agua excepcionales, consideradas el factor determinante para obtener un producto de alta calidad.
Existen variedades específicas de arroz, como el Yamada Nishiki, desarrolladas para la producción de sake. Sin embargo, la disponibilidad de un hongo fermentador llamado "koji", que no se consigue fácilmente en Argentina, representa un obstáculo para la producción local de sake.