El viceministro de Economía, Daza, anuncia la aparición de "brotes verdes" y la inminente desaceleración de la inflación, proyectando un IPC cercano a cero para mediados del próximo año.
Sin embargo, testimonios de clientes y datos de consumo pintan un panorama sombrío, con una caída del consumo masivo y salarios que no logran recuperarse, evidenciando una brecha entre el discurso oficial y la realidad económica.
Se cuestiona la efectividad del modelo económico actual, señalando que sectores clave como la industria y la construcción siguen afectados, y que la promesa de crecimiento y mejora salarial a corto plazo parece poco probable.