Se analiza la sostenida caída del consumo en Argentina, vinculada al deterioro del poder adquisitivo de los salarios y los ingresos de la clase media.
Los economistas advierten que esta tendencia, que se observa en supermercados y autoservicios, continuará a futuro. La caída del consumo impacta directamente en la actividad económica del país, que depende en gran medida del mercado interno.
Se plantea que un dólar a 1.500 pesos, tal como está actualmente, asegura una caída del consumo por al menos un año, lo que podría ser una estrategia del gobierno de cara a las elecciones. Para revertir esta situación y reactivar el consumo, se necesitaría una devaluación significativa del dólar, llevándolo a niveles de 2.000 o 2.500 pesos.
Sin embargo, se cuestiona la viabilidad de una Argentina con alta inflación, aunque se reconoce que las mediciones oficiales del INDEC podrían estar subestimando el índice real debido a una canasta de consumo desactualizada.