Tras el Mundial, la realidad económica golpea a los consumidores argentinos, quienes se encuentran con precios elevados en la carne vacuna y un marcado descenso en el consumo.
En carnicerías de barrios como Lomas del Mirador, los precios de cortes como el asado y el vacío superan los 16.000 y 20.000 pesos, respectivamente. Los clientes, como un profesional que gana por debajo de la inflación, expresan dificultades para llegar a fin de mes y han modificado sus hábitos de consumo, optando por carnes más económicas como el cerdo o el pollo, o reduciendo la ingesta de carne vacuna.
El sector de la carne atraviesa una crisis histórica, con una caída del consumo del 11% en el semestre, lo que se traduce en 4 kilos menos por habitante al año. Los carniceros, por su parte, intentan paliar la situación con ofertas y promociones en cortes más económicos como espinazo y ossobuco, ante la merma generalizada de la demanda.
La situación se agrava por el aumento de la exportación de carne en un 10% a pesar de la merma en la producción, lo que genera una dinámica compleja en la oferta y los precios en góndola.