La economía argentina muestra indicadores preocupantes con una persistente caída del consumo y la actividad económica. A pesar de que algunos sectores como servicios y tarifas han aumentado significativamente, el consumo masivo y el salario real continúan en descenso, perdiendo frente a la inflación.
Se observa una falta de inversión, con cuatro trimestres consecutivos de caída, lo que repercute en el cierre de empleos registrados y la disminución de las importaciones. La recaudación fiscal también se ve afectada por la escasa actividad económica.
En la peatonal de San Martín, se evidencia la cruda realidad con numerosos locales cerrados y un movimiento comercial reducido. Comerciantes con décadas de experiencia, como Norberto, manifiestan que la situación actual es más grave que la crisis de 2001, con una caída en las ventas que ronda el 35-40% interanual.
La falta de poder adquisitivo es generalizada, priorizando la gente la compra de alimentos sobre otros consumos. La situación de los comerciantes es crítica, muchos recurriendo a sus ahorros para subsistir y con la esperanza de una mejora económica que aún no se vislumbra.