La cosmeticorexia, que se manifiesta en una obsesión por el maquillaje y el cuidado de la piel en niñas, plantea un desafío para los padres a la hora de establecer límites. Si bien el juego es una parte natural del desarrollo infantil, la línea se difumina cuando la influencia de las redes sociales y la industria cosmética llevan a comportamientos de riesgo.
Los expertos recomiendan acompañar y observar a las niñas, diferenciando entre el juego inocente y una posible problemática de salud mental. Es fundamental que los adultos intervengan para guiar a las menores hacia hábitos más saludables y acordes a su edad, priorizando su bienestar integral.