Wanda Nara se refiere a la repercusión mediática de su vida personal y a cómo esta afecta su salud. Expresa preocupación por el impacto del estrés y la presión constante, especialmente en relación con la disputa por sus hijas con Mauro Icardi.
Wanda Nara afirma que intenta proteger a sus hijas de la complejidad de la situación, ocultándoles detalles de la disputa legal y mediática. Menciona que las niñas vivieron momentos de pánico durante el presunto robo y que ella misma ha tenido dificultades para dormir debido a la angustia.
Se discute la posibilidad de que Mauro Icardi esté influyendo negativamente en la situación de las niñas, al no facilitar los trámites para su regreso a Argentina. Wanda Nara insiste en que las menores están con ella y que intenta mantenerlas en un entorno lo más normal posible a pesar de las circunstancias.