La cosmeticorexia, más allá de ser un simple juego, se ha convertido en una problemática de salud mental que afecta a niñas, quienes desarrollan una dependencia de la aprobación externa a través de su apariencia. La influencia de las redes sociales y la industria cosmética exacerban esta tendencia.
Los especialistas advierten que esta obsesión puede generar ansiedad y problemas de autoestima, llevando a las niñas a adoptar comportamientos de adultos a temprana edad. Se subraya la necesidad de abordar estas cuestiones desde una perspectiva psicológica y de salud integral.