Urbanistas alertan sobre la creciente contaminación visual en la Ciudad de Buenos Aires debido a la proliferación de carteles publicitarios, especialmente aquellos con imágenes móviles.
Se argumenta que estos carteles no solo afectan el paisaje urbano y la seguridad vial, sino que también representan un riesgo, ya que las leyes de tránsito buscan restringirlos. Se sugiere que la utilidad pública de la publicidad debería priorizarse en lugares como paradas de colectivo, y no en espacios donde podrían ubicarse árboles.