La varicela se propaga en Gaza, afectando a cientos de miles de palestinos que viven en campamentos superpoblados. Ruba Sade, una niña de ocho años, es uno de los casos, sufriendo de ampollas y confinada en la tienda que comparte con su familia.
Las condiciones de guerra y desplazamiento dificultan el aislamiento de los pacientes, con familias enteras viviendo en espacios reducidos. Según UNICEF, a principios de julio se registraron más de 9.300 casos sospechosos de varicela en Gaza, principalmente en la ciudad de Rafah.
El brote evidencia los crecientes desafíos de salud pública para la población desplazada en Gaza, donde la falta de espacio y las condiciones sanitarias empeoran la propagación de enfermedades.