Se aborda la preocupación sobre la duración de la carne en el freezer y la aparición de olores desagradables, especialmente en el pollo congelado. Una clienta consulta por qué el pollo que compra congelado, si no se consume el mismo día, al día siguiente ya tiene mal olor.
Se sugiere que esto puede deberse a la forma en que se guarda la carne en la heladera, posiblemente dejándola en la bolsa original por varios días, lo cual no es lo adecuado para preservar su frescura.