Se debate la posibilidad de que la final del Mundial haya estado "arreglada", con especulaciones sobre presiones de la FIFA y la posibilidad de que Messi no haya pateado al arco para evitar problemas a Tapia.
Se cuestiona la actuación de Rodri, quien habría provocado una trifulca, y se sugiere que España jugó mejor y mereció ganar el partido.
Se enfatiza que la negación de la derrota no es sanadora y que aceptar que España fue superior es el camino a seguir.