Valentino Jait relata una anécdota de su infancia para ilustrar la intensidad de su madre y las normas que inculcaba.
A los 10 años, por dar una vuelta a la manzana, recibió un castigo severo. Su madre le advertía sobre drogas, alcohol, malos círculos y engaños, demostrando su conocimiento sobre las personas.
Reconoce que su madre tenía una personalidad única y una intensidad particular, pero que estas enseñanzas eran parte de su rol materno.