Se reflexiona sobre la "intensidad" y "pasión" como características definitorias de la identidad argentina, contrastando con el "método" de otras culturas. Se sugiere que, si bien estas cualidades son esenciales, las cargadas y la vehemencia en las competencias podrían ser más suaves y menos ofensivas.
Se menciona la "mala suerte" de una fotografía que mostraba a los argentinos celebrando con su hinchada mientras los españoles ya lo hacían, lo que fue interpretado como un desaire. Se reconoce la posibilidad de haber evitado la violencia y parecer "malos perdedores", atribuyendo esto a la intensidad propia del argentino.