Se debate sobre las consecuencias de desnudar a un delincuente, comparándolo con otras formas de castigo físico y su impacto en el "currículum" delictivo.
Se argumenta que, mientras una herida o una paliza pueden ser vistas como parte de la jerarquía delictiva, ser desnudo ante la comunidad es una humillación mucho mayor y más perjudicial para el delincuente.
Se concluye que, aunque los vecinos actúen desde el hartazgo, la desnudez pública es una línea que no debería cruzarse, ya que puede generar represalias y un ciclo de violencia más complejo.