Chile sufre las consecuencias de un temporal sin precedentes, denominado "El Niño Godzilla", que provocó lluvias torrenciales, desbordes de ríos, aludes e inundaciones a lo largo del país.
La Región de Coquimbo y la provincia de Huasco en Atacama, zonas habitualmente desérticas, recibieron en pocas horas el equivalente a meses de lluvia, resultando en al menos 13 muertos, 17 heridos, y miles de viviendas destruidas o dañadas. Alrededor de 100 mil personas quedaron aisladas y 150 mil sin electricidad.
El fenómeno se atribuye a cuatro sistemas frontales encadenados que generaron lluvias intensas, marejadas y vientos fuertes. Si bien El Niño es un fenómeno natural, los científicos advierten que el cambio climático ha intensificado su impacto, haciendo que la atmósfera retenga más humedad y descargue violentamente.
La construcción irresponsable en zonas de riesgo y la falta de normas de edificación agravaron la catástrofe. Las autoridades han declarado estado de catástrofe para agilizar la movilización de recursos y el despliegue militar. Se advierte que la recurrencia de estos eventos extremos será cada vez más corta si la atmósfera continúa calentándose.